
El verano invita a rutinas más simples, livianas y prácticas. En ese contexto, el aceite de coco se vuelve un gran aliado: versátil, natural y fácil de incorporar tanto en el cuidado personal como en la cocina.
Gracias a su textura, su origen vegetal y sus múltiples usos, es uno de esos productos que en verano no pueden faltar.
Un aceite liviano que cuida la piel
Con el calor, la piel suele necesitar hidratación sin sensación pesada. El aceite de coco ayuda a nutrir y suavizar, dejando la piel flexible y confortable.
Es ideal para:
Hidratar el cuerpo después de la ducha.
Aportar suavidad en zonas resecas como codos, pies o manos.
Usar después del sol, como parte de la rutina de cuidado.
Aplicado sobre la piel húmeda, se absorbe mejor y deja una sensación liviana.
Cuidado del cabello en verano
El sol, el viento y el agua salada o clorada también impactan en el cabello. El aceite de coco puede usarse como:
Tratamiento nutritivo en puntas.
Mascarilla previa al lavado.
Aliado para aportar brillo y suavidad.
En pequeñas cantidades, ayuda a mantener el pelo más manejable durante el verano.
También en la cocina
Además de sus usos cosméticos, el aceite de coco es una opción práctica para cocinar en verano. Su estabilidad lo hace ideal para preparaciones simples.
Podés usarlo para:
Saltear vegetales.
Preparar snacks caseros.
Hornear recetas dulces o saladas.
Su sabor suave combina bien con recetas frescas y livianas.
Un producto, muchos usos
El aceite de coco acompaña el ritmo del verano: cuida la piel, nutre el cabello y suma practicidad en la cocina. Un solo producto, múltiples formas de usarlo.
En La Molienda encontrás aceite de coco orgánico neutro o extra virgen, ideal para sumar a tu rutina de verano de forma simple y consciente.
